TECREA EDAD: ENFOQUE TRADICIONAL BIOMÉDICO

Indudablemente envejecemos biológicamente. Disminuye nuestra competencia fisiológica y se producen cambios degenerativos. Al disminuir nuestras capacidades disminuye también el poder responder adaptativamente a las variaciones que podemos experimentar en nuestro medio ambiente volviéndonos más vulnerables a la enfermedad.

Los golpes, o enfermedades como el Alzheimer, pueden dañar la habilidad de un individuo mayor seriamente y revelar sus propias limitaciones.

No son muchas pero existen algunas enfermedades específicas de la vejez que realmente merecen el apelativo de seniles por encontrarse exclusivamente en estas edades. Es más frecuente que enfermedades comunes tengan mayor frecuencia en las últimas décadas de la vida. Procesos como las demencias, la insuficiencia cardiaca o los ictus entre muchas otras enfermedades responden a este patrón, apareciendo la mayor parte de los casos en ancianos. En algunos casos la edad avanzada es por si misma un factor de riesgo de padecerlas y pueden llegar a constituir graves problemas de salud pública al llegar a afectar a un gran porcentaje de la anciana.

En el anciano es frecuente la pluripatologías, coexistir varias enfermedades en el mismo paciente sumándose sus efectos. Estas enfermedades tienden una tendencia a evolucionar de forma crónica acompañando al paciente durante su vida provocándole gran incapacidad.
 
La presencia de varias enfermedades y dolencias lleva en ocasiones a una prescripción excesiva por parte del médico o a una automedicación por el propio paciente, con un elevado número de fármacos (polifarmacia). Los cambios propios que ocurren con el envejecimiento afectan también a la forma en que interactúan los medicamentos y nuestro organismo, produciéndose una mayor predisposición a padecer efectos anómalos en lo que se llama Yatrogenia. Este es un riesgo cuando está presente la polifarmacia a cuenta de interacciones entre fármacos o efectos indeseados.

Las enfermedades en los ancianos pueden presentarse de una forma atípica muy diferente del cuadro clínico clásico que se describe en los adultos jóvenes. Pueden faltar los síntomas más típicos como la fiebre o el dolor o la sintomatología presente puede ser muy vaga e inespecífica.

Las enfermedades más importante de la vejez son:

- Las enfermedades coronarias del corazón (ECC), o cardiopatía isquémica es la más asesina en los países occidentales.. Para poder llevar a cabo la dura tarea de bombear sangre, el músculo cardíaco necesita un aporte correcto de sangre rica en oxígeno, lo que se garantiza a través de la red que constituyen las arterias coronarias. La enfermedad coronaria es el resultado final de un complejo proceso llamado ateroesclerosis (comúnmente llamado «endurecimiento de las arterias»).
 
Aunque se desarrolla lentamente durante muchos años, mata instantáneamente (muerte súbita) en un tercio de los casos. Se caracterizadas por un aporte limitado de oxígeno al músculo del corazón, un flujo sanguíneo coronario insuficiente para llevar al el oxígeno y los nutrientes necesarios El músculo del corazón, por tanto, cuenta con un suministro inadecuado, lo cual se hace especialmente patente durante el desarrollo de actividad física. En la mayoría de los pacientes, la EC está causada por una obstrucción crítica de las arterias coronarias. Presentan manifestaciones clínicas que van desde la:

- Angina de pecho: La angina es el síntoma primario de la enfermedad coronaria y, en casos graves, de un infarto de miocardio Normalmente se experimenta un dolor en el pecho. Se suele hacer referencia a la angina como estable (predecible) o inestable (menos predecible y un signo de una situación más grave. Se caracteriza por episodios de dolor torácico y opresión debidos a un insuficiente suministro de sangre al músculo cardiaco, que se suele precipitar con la realización de ejercicio y que remite con el descanso.


- Infarto de miocardio (IM) se manifiesta por un dolor torácico intenso y prolongado que se produce cuando el suministro de oxígeno y de sangre rica en nutrientes hacia el músculo cardiaco (miocardio) se ha reducido considerablemente o ha quedado completamente interrumpido. El episodio de infarto de miocardio puede producirse como resultado de uno o dos efectos de aterosclerosis: Si la arteria se bloquea completamente y la isquemia es tan extensa que los tejidos cardíacos no reciben oxígeno, las células de los mismos mueren.  Si la misma placa desarrolla fisuras o desgarros. Las plaquetas se adhieren a ese punto para sellar la placa y se forma un coágulo sanguíneo (trombo). Entonces, puede producirse un ataque cardiaco si el coágulo sanguíneo formado obstruye completamente el paso de la sangre rica en oxígeno hasta el corazón.


-Insuficiencia cardiaca: Es una patología de gravedad progresiva y letal a su libre evolución. Es la causa principal de hospitalización en pacientes de más de 65 años El corazón funciona bombeando la sangre hacia las arterias y recogiéndola de las venas. La que sale del corazón tiene los nutrientes y oxígeno que el cuerpo necesita. La sangre venosa se oxigena en los pulmones y vuelve al corazón para que éste la envíe al resto del organismo. La insuficiencia cardiaca se produce cuando falla este mecanismo y el corazón no es capaz de enviar la cantidad suficiente de sangre por las arterias ni de recibir la correspondiente de las venas, pues al no haberse vaciado del todo no puede admitir la misma cantidad que en situaciones normales. Existen dos tipos principalmente de insuficiencia cardiaca:
-Insuficiencia cardiaca sistólica: se produce cuando disminuye la capacidad de contracción del corazón. No se empuja con suficiente fuerza a la sangre hacia el resto del cuerpo y queda en la cavidad cardiaca.
- Insuficiencia cardiaca diastólica: el corazón no recibe la suficiente cantidad de sangre porque tiene problemas para distenderse. Esto produce acumulación de fluidos en pies, tobillos y piernas.

- Osteoporosis: La osteoporosis es una enfermedad en la que los huesos se vuelven frágiles y es más probable que se rompan. Si no es prevenida o se deja sin tratar la osteoporosis puede progresar de una manera silenciosa e indolora hasta que algún hueso se rompe (fractura), lo que ocurre con mayor frecuencia en la cadera, columna vertebral y muñeca Comienza con leves dolores de espalda que se van intensificando, Se presentan fracturas frecuentes, Es una enfermedad común entre las mujeres mayores de 50 años, y en la edad adulta a hombres y mujeres mayores de 75 años.

- El Accidente Cerebro Vascular (ACV) o Ictus o Ataque Cerebral: Es la patología neurológica invalidante más prevalente de la población adulta mayor de 65 años y la tercera causa de muerte. Es una enfermedad vascular que afecta a las arterias del cerebro o que llegan al cerebro que se vuelven rígidas, en un proceso progresivo que consiste en la acumulación de colesterol, calcio y otras grasas en la pared de las arterias.

Las entidades que se producen a consecuencia de las alteraciones de la circulación sanguínea del cerebro se han dividido en dos grandes grupos:

- Isquémicos: Aquellas causadas por la obstrucción al paso de la sangre en las arterias cerebrales, usualmente por trombos que viajan desde sitios lejanos al cerebro tipo infeccioso.


En la mayor parte de los casos la obstrucción está producida por la presencia de placas de ateroma, lo que llamamos arterioesclerosis. Una enfermedad consistente en la progresiva formación de placas lipídicas en las arterias grandes y medianas que riegan el corazón es a menudo la responsable. Con síntomas como dolor de piernas, especialmente en las pantorrillas y en los pies, que se desarrolla cuando uno está en movimiento y cede con el reposo, hormigueo en los pies cuando se está en reposo, úlceras o gangrena de los pies...

En otros casos se debe a la llegada de un trombo desde otras zonas del organismo, generalmente desde el corazón (embolia).

Si en la zona obstruida por placas de ateroma se pegan acúmulos de plaquetas, se llegan a formar coágulos (trombos), lo que llamamos trombosis cerebral.

Estas causas obstructivas producen:

- Infarto cerebral: Se llama así a un área del cerebro que ha quedado lesionada irreversiblemente cuando, por alguna situación, no le llegó suficiente cantidad de sangre después de varios minutos.
- Isquemia cerebral transitoria: Son los episodios transitorios de déficit neurológico (sin convulsión). Son debido a la obstrucción transitoria de la circulación sanguínea en un área definida del cerebro.

- Hemorrágicos: Aquellas causadas por hemorragia dentro del cráneo. Puede producirse el sangrado que sucede entre el cerebro y la capa que lo rodea. La causa más común es por la ruptura de un aneurisma (alteración en la estructura de una arteria que toma la forma de un pequeño globo con predisposición a romperse)o como forma de hemorragia masiva o de pequeños sangrados. La causa más frecuente es la hipertensión arterial. Usualmente la persona es mayor de 50 años, con hipertensión arterial y generalmente ocurre después de un esfuerzo físico.

- Demencia senil: Desorden cerebral orgánico. La demencia describe una pérdida de las funciones mentales, generalmente asociada con la edad avanzada, que implica problemas de memoria. Es una pérdida de las habilidades mentales tan grave que interfiere con la habilidad de la persona para funcionar con normalidad en el trabajo o el entorno social. La demencia es un síndrome que se caracteriza por el deterioro de las funciones cerebrales superiores, en cuyo curso la conciencia permanece clara. Es un proceso, habitualmente progresivo y ocasionalmente reversible que interfiere con el desempeño en las actividades de la vida diaria, laborales y sociales. Se caracteriza por perjudicar la memoria a corto y a largo plazo, y desintegrar la personalidad debido a que afecta la perspicacia y el juicio. La demencia es un importante problema de la sanidad pública, con un fuerte impacto en los millones de las personas que la padecen y en sus familias. Los síntomas de la demencia incluyen: la incapacidad para aprender nueva información; la incapacidad para recordar información que se sabía en el pasado; problemas con el pensamiento abstracto; desajuste del criterio; trastornos en otras funciones cerebrales como la capacidad para hablar eficazmente, llevar a cabo las actividades motoras o reconocer o identificar los objetos; un cambio de personalidad; interferencia con la capacidad para trabajar o llevar a cabo las actividades sociales usuales. Otros síntomas que pueden acompañar la demencia incluyen la ansiedad, la depresión o la suspicacia, el deterioro de la memoria, daño del funcionamiento o comprensión intelectual, deterioro de la capacidad de juicio y de la capacidad de orientación y decaimiento de esas funciones.

Las principales formas de demencia en la edad avanzada son la enfermedad de Alzheimer (EA) (50-70%), la demencia vascular (30-50%) y otras formas de demencia, algunas asociadas a patología sistémica (diabetes, hipotiroidismo), infecciones (SIDA, enfermedad de Creutzfeldt--Jacob) o entidades nosológicas especificas de causa degenerativa y/o genética (enfermedad de Pick, demencia frontotemporal, demencia tipo Lewy, complejo demencia-Parkinson, etc.).

- Alzheimer: Es la demencia más común y más frecuente en la población anciana, representando entre un 50 % y 80 % del total de las demencias. Tiene su mayor incidencia en la población mayor de 65 años, aunque puede aparecer antes y entonces su evolución suele ser mucho más rápida.

Esta enfermedad debe su nombre al neurólogo alemán Alois Alzhemier y es la más conocida de las enfermedades denominadas demencias, cuyo rasgo común es la pérdida progresiva de la capacidad intelectual. Alzheimer fue un neuropatólogo que describió esta enfermedad en el año 1907. Examinó el cerebro post mortem que le habían enviado del Hospital Psiquiátrico de Frankfurt que correspondía a una mujer de 54 años. Esta había comenzado su enfermedad a los 50 años, principió con un delirio celotípico (delirios de celos en donde piensan que la esposa o esposo los está engañando).hacia su esposo, encontrábase a disgusto en su domicilio, arrastraba las cosas de un lugar a otro, por momentos estaba irascible, hablaba a los gritos, tenía alucinaciones visuales y auditivas.

La Enfermedad de Alzheimer (EA) aparece de forma progresiva y pocas veces se puede diagnosticar de forma precoz debido a que pasa inadvertida en sus primeras fases. El diagnóstico exacto sólo se puede efectuar una vez que la persona ha fallecido a través de un examen de su cerebro. Se trataría del deterioro y la atrofia de la corteza cerebral.

Esta enfermedad es la demencia senil más frecuente. Afecta a la memoria, las habilidades, el lenguaje y progresivamente a otras facultades. Mientras otras demencias son reversibles y tratables, ésta no lo es. No se conoce con exactitud la causa de esta enfermedad, por lo que es imposible prevenirla y casi muy difícil.

Los signos más frecuentes son: pérdida progresiva de las capacidades cognitivas y funcionales, las cuales contribuirán a deteriorar las relaciones interpersonales del sujeto. Su forma de presentación se caracteriza por la aparición de trastornos mentales tales como ideas de persecución, alteración de la memoria, desorientación temporoespacial, problemas de comprensión del lenguaje, falta de memoria y conversación inconexa, alteraciones en la comunicación social, pérdida de hábitos de higiene, cambios bruscos en el estado de ánimo... No se suele acompañar de síntomas cerebrales tales como alteración en la marcha, coordinación de movimientos o alteraciones en los reflejos.

 En cuanto al tratamiento hay que señalar que de momento es incurable, lo cual provoca un paulatino aumento de los enfermos y un elevado coste económico para hacer frente a los cuidados que éstos requieren.

Normalmente se habla de tres fases en la enfermedad, aunque esta división es demasiado ambigua, por lo que los profesionales que trabajan con enfermos de Alzheimer suele emplear una división más exhaustiva que distingue siete fases distintas. Dichas fases van desde los primeros síntomas hasta el completo deterioro de la persona y su fallecimiento.

A lo largo de todo el proceso de la enfermedad el individuo va advirtiendo cómo disminuye su capacidad para afrontar la vida diaria. Esto provoca frustración personal y estrés y repercute también en el resto de la familia, sobre todo en el cuidador principal, que en la mayoría de los casos es una mujer (ya sea la esposa, hija, nieta, hermana, nuera...). Cuando en una familia hay un enfermo de Alzheimer se producen grandes cambios que afectan a todos sus miembros, ya que han de reorganizarse para atender a esta persona. Por ello, es muy importante que no descuiden sus propias necesidades, sobre todo en el caso del cuidador principal. Que sufre las mayores consecuencias del cuidado del enfermo a costa de: realizar un importante esfuerzo físico y psíquico, responsabilizarse de la vida del enfermo, perder paulatinamente la independencia, desatenderse a sí mismo, paralizar durante algunos años su proyecto vital...
    
El cuidador puede verse atrapado en este rol, lo cual provoca consecuencias tanto de tipo físico como psicológico. Para paliar todo esto las asociaciones de familiares de enfermos procuran proporcionar apoyo de diversas formas (información, orientación, consejo profesional, grupos de autoayuda, grupos de ayuda mutua, programas de respiro familiar...) con el fin de mejorar la calidad de vida tanto del enfermo como de la familia. Así se evita o al menos se retrasa el ingreso del enfermo en un centro residencial, lo cual genera sentimientos de culpabilidad en el cuidador porque no siempre encuentra el lugar adecuado o no puede permitírselo económicamente.
    
Es evidente que el apoyo social es un elemento imprescindible para el cuidado de una persona con la Enfermedad de Alzheimer. Así se garantiza la cobertura de las necesidades psicológicas de estas personas que se encargan de su cuidado y que están sometidas a una importante carga de estrés. El apoyo social se orienta hacia cuatro objetivos:

- Moderar los trastornos que se producen como consecuencia del cuidado diario de una persona con Alzheimer.
- Disminuir el estrés y aislamiento social que padecen los cuidadores.
- Proporcionar soporte material dado que los gastos se disparan y los recursos familiares disminuyen (muchas veces algún miembro de la familia debe dejar de trabajar para atender al enfermo).
- Ayudar a los cuidadores para que sigan realizando su importante labor.

 

Este apoyo social llega muchas veces a través de grupos de ayuda mutua (sobre todo promovidos por las asociaciones de familiares), que consisten básicamente en un grupo de personas que comparten un problema y que se unen para mejorar su situación. En ellos se pone especial énfasis en la interacción entre los miembros y en la asunción individual de responsabilidades, a la vez que se fomentan valores para reforzar la identidad de los participantes.

La forma más organizada de apoyo social son las asociaciones, que en los últimos años han ido ganando en importancia, con lo cual la opinión pública es cada vez más consciente de la presencia de la EA. Las asociaciones de familiares se basan en que nadie va a orientar a un familiar de un enfermo con Alzheimer mejor que otra persona que ya haya pasado por esa experiencia. Por otro lado, el entrar en contacto con otras familias que viven la misma situación suele ser una experiencia muy positiva para los cuidadores.

Las asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer surgieron en España como plataforma para difundir en la sociedad la presencia de la enfermedad, fomentar la investigación científica y lograr una mejor calidad de vida para enfermos y cuidadores.

Sus objetivos son:

- Generales: Aprender a vivir lo mejor posible con un enfermo de Alzheimer y conseguir una atención integral del enfermo.
 

 

- Específicos:
- Informar y asesorar a las familias.
- Apoyarlos y ayudarlos para afrontar el impacto de la EA en la familia.
- Difundir la necesidad de un diagnóstico temprano y preciso.
- Promocionar la asistencia integral al enfermo.
- Estimular la investigación.
- Sensibilizar a la opinión pública y a las instituciones.
- Representar y defender los derechos de los enfermos y de sus familias.

Por último, respecto a las prestaciones sociales con las que cuenta este colectivo hay que destacar que apenas existen ayudas institucionales para los enfermos de Alzheimer, que pueden acceder a ellas a través del grado de minusvalía o por ser mayores de 65 años.

En síntesis, la EA es un fuerte agente de cambio en la familia que trastoca los roles familiares, las relaciones entre los miembros... En el caso concreto de los niños y jóvenes a los que les toca vivir con la enfermedad el impacto suele ser muy fuerte. Por un lado los más pequeños suelen perder parte de la atención que les prestaban sus padres, pero esta ausencia suele compensarse con la experiencia de ver a sus progenitores cuidando cada día al abuelo o abuela con Alzheimer. Este es un modo de adquirir un modelo de conducta positivo. Así, cuando surge la enfermedad, lo mejor es explicarle al niño o niña en qué consiste para que no se asusten ante posibles reacciones inesperadas del enfermo, sus cambios de humor, sus olvidos, su confusión...

Para que la familia supere con éxito la prueba de afrontar esta enfermedad es preciso aumentar la comunicación dentro de la familia, sobre todo con los más jóvenes.

Muchos ancianos desarrollan trastornos depresivos con síntomas que pueden confundirse con las manifestaciones de la demencia. Existen algunas diferencias como, por ejemplo, la depresión usualmente tiene un comienzo abrupto y los pacientes se quejan de una pérdida importante de la memoria pero que al momento de evaluarse se encuentra que tal pérdida no es significativa; por el contrario, quien tiene demencia incipiente tiende a restarle importancia a su trastorno de memoria.

A continuación presentamos algunos criterios diferenciales entre la depresión y la demencia, según K. Maurer (1993):
 
- El paciente con depresión acostumbra a quejarse de su falta de atención, de su pérdida de memoria, etc., no obstante, cuando el médico realiza el estudio de los problemas encuentra que tales síntomas no corresponden a un verdadero déficit neurológico. Por el contrario, el paciente con demencia trivializa aquellos hechos en los cuales se descubre su pérdida progresiva de memoria.
- El anciano deprimido generalmente se encuentra con un humor (deprimido) estable; el anciano con demencia incipiente presenta inestabilidad emocional con oscilaciones frecuentes de humor.
- La depresión hace que la persona tenga sentimientos de culpa y miedo al fracaso; la demencia incipiente se caracteriza porque el anciano niega sus problemas, culpa a otros de éstos y usualmente confabula para demostrar su «inocencia» neurológica.
- El paciente deprimido pierde la confianza hacia otras personas y el paciente con demencia se torna exigente hacia los demás.
- El anciano deprimido es coherente en su humor «depresivo» mientras el anciano con demencia tiene delirios superficiales, muchos de ellos ridículos.
- La depresión aparece bruscamente y no dura más de 6 meses; la demencia se desarrolla lentamente y es constantemente progresiva.
- Quien tiene depresión mejora con el tratamiento antidepresivo, mientras que el paciente con demencia podría mejorar parcialmente sus síntomas deprimidos (si los tuviese) pero los trastornos cognitivos (dificultades para comparar, capacidad para resolver problemas de la vida diaria y tomar decisiones, etc.) no mejoran.
- El anciano con depresión tiene insomnio más que intranquilidad nocturna; el anciano con demencia tiene intranquilidad nocturna pronunciada.
- Generalmente quien tiene depresión tiene antecedentes familiares con dicha enfermedad. Usualmente, la persona con demencia tiene antecedentes familiares de demencia.
- El paciente deprimido que está en una situación difícil sabe cómo conseguir ayuda mientras que el paciente con demencia se notará desorientado, perdido y tendrá dificultades para buscar ayuda.

 

Las características típicas de la depresión en las personas mayores son ansiedad, afecto deprimido, retardo psicomotriz y síntomas somáticos. Suele haber un grado variable de alteración cognoscitiva y puede haber síntomas psicóticos:

 

- La ansiedad suele ser reportada hasta en 15% de los mayores, lo cual corresponde a la prevalencia de depresión en tal grupo de edad. Hay una elevada prevalencia de ansiedad en los ancianos con depresión mayor que es menos pronunciada en el joven.
- Las personas de edad tienden a no reportar las alteraciones del afecto por considerarlas parte del proceso de envejecimiento.
- El retardo psicomotor usualmente flagrante en el joven puede no ser tan obvio en alguien de mayor edad y es así que los marcadores cardinales de la depresión pueden quedar enmascarados.
- Los síntomas somáticos suelen ser prominentes en la depresión geriátrica. Los más comúnmente reportados son: Astenia (estado de cansancio, debilidad y agotamiento general, físico y psíquico, que se caracteriza por la falta de energía vital necesaria para la realización de las actividades diarias más habituales), cefalea, palpitaciones, dolor generalizado, mareo, disnea (sensación subjetiva de falta de aire o de dificultad respiratoria), trastornos funcionales digestivos.
- Las alteraciones cognoscitivas suelen ser más obvias en el anciano, en particular si hay deterioro asociado. La pseudodemencia depresiva debe ser cuidadosamente diferenciada de la demencia. El término pseudodemencia depresiva se refiere a una depresión que se presenta de forma similar a una demencia pero que remite con el tratamiento de la depresión.
- La ideación pesimista es común y puede alcanzar niveles paranoicos.
- Asimismo, la presencia de hipocondriasis es frecuente y las alucinaciones pueden observarse en casos grave (la hipocondriasis o hipocondría consiste en creer que los síntomas físicos reales o imaginarios son signos de una enfermedad grave, a pesar de la certeza médica de que no lo son).

- Artrosis: Es una enfermedad articular que se produce por fibrosis o degeneración de la misma. Se presenta en personas de edad avanzada y afecta a las articulaciones de la columna vertebral, las caderas, rodillas, manos... La mayoría de las personas mayores de 70 años presentan síntomas de artrosis en alguna articulación por lo menos, siendo el dolor y la alteración de la movilidad los síntomas principales. La degeneración del cartílago articular por la edad es la principal causa, aunque la presencia de alteraciones de ciertas proteínas que se trasmiten de forma hereditaria producen una degeneración prematura del cartílago. La artrosis afecta más a las mujeres que a los hombres y a partir de los 75 años casi todas las personas tienen artrosis en alguna articulación. La obesidad y la falta de ejercicio son factores predisponentes para la artrosis.

- Cataratas: Una catarata es una opacidad del cristalino, la lente clara y transparente del ojo. la lente nubla. La lente es normalmente transparente; pero, cuando se forma una catarata, toma un aspecto opaco como el vidrio empañado. Hay muchos tipos de cataratas. En su mayoría son causadas por un cambio en la pérdida de la transparencia del cristalino. Estos cambios pueden deberse a edad avanzada, lesiones oculares, ciertas enfermedades y afecciones del ojo.

 

 

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